
Quicimos comernos el mundo cuando no teníamos dientes, nuestras encías rojizas y tiernas derraparon con furia contra el asfalto y el hierro oxidado del mundo con toda su locura gangrenada... las zanjas oscuras cicatrizaron, nos hicieron mas fuertes y el rostro más fiero. Ahora tenemos dientes y estamos hambrientos.
No me siento fatal porque este proyecto se allá dilata en el tiempo, pienso que no podría ser de otra manera, no teníamos el lomo lo suficientemente duro para sobrevivir a la odisea de hacer un corto de las dimensiones que soñamos. Todo ha sido para bien, entre las cosas que mas me satisface de este hecho, es que hoy tenemos el privilegio de trabajar con gente muy interesante qué admiro mucho y que han nutrido de fuerza y contenido el corto...Me emocionan.
Este corto habla de olvidar para sobrevivir a un pasado oscuro, en el plano metadiegético de la realización nos ha pasado algo similar... debemos olvidar y salir adelante, se que juntos y trabajando comeremos de la porción grande, sin pensar que se acaba.
Gracias a todo los cómplices de este sueño.
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